
Rebeca nació en Cali el 14 de febrero de 1985, fue una mujer muy alta, delgada de piernas largas, cambiaba constantemente el color y el largo de su cabello , sus ojos eran claros, sus pestañas onduladas, su piel blanca, sus labios pequeños y rosados.
Sus ojos siempre los maquillaba de colores oscuros, pero solo sus ojos, sus padres no dejaban que se maquillara los labios, su cabello siempre lo llevaba suelto, siempre cargaba sus gafas oscuras, no le gustaban los accesorios y vestía con lo primero que encontraba en su armario.
Era depresiva, no le gustaba la soledad, jamás estaba conforme con lo que tenía y siempre quería más, era exigente, controladora, orgullosa, reservada; mujer de muchos amores e inconforme con todos, le costaba creer que alguien la pudiera querer de verdad, los alejaba a todos y con ninguno quería estar, rebeca nunca sabía lo que quería pero siempre quería más de lo que fuera.
Rebeca nunca trabajo siempre vivió con sus padres Emanuelle y Clara, ellos siempre le dieron todo lo que ella quería, siempre le dijeron como tenía que comer, vestirse, caminar, hablar, con quien debía salir y con quien no, pero Rebeca jamás discutió eso con ellos, les obedecía en todo lo que decían así ella no estuviera de acuerdo siempre creyó en ellos; lo único que apasionó que le impusieron sus padres fueron sus
clases de ballet y por lo único por lo que rebeca les daría las gracias sería por haberla dejado tener a su gato Abril, pero para Emanuelle y Clara, Rebeca siempre fue admiración.
Rebeca siempre sintió que la gente que la rodeaba solo estaba a su lado por interés, sentía que nadie era sincero con ella, pero aun así ella jamás dejo de un lado su vida social y rumbera distraía su mente y la alejaba de la realidad que vivía al lado de sus padres; Rebeca parecía feliz pero tenía una gran tristeza por dentro que hacía que ella se sintiera completamente vacía así todo el tiempo llevara una sonrisa en su cara para compartir con quienes la rodeaban y decían ser sus amigos.
Su imaginación siempre la llevaba donde ella quería, con quien quería y como quería estar escapando de esa realidad que iba a terminar enloqueciéndola; cuando su imaginación volvía a la realidad Rebeca entraba en un punto de frustración absurdo el cual tenía que ocultar para volver a la vida aparentosa que llevaba ante la sociedad.
La música, la fotografía, el dibujo, pero sobre todo el ballet dejaban que Rebeca fuera quien tanto deseaba ser.