viernes, 14 de octubre de 2011

SIMON Y LA MALETA DE LA FEICIDAD

Rebeca no dormía, daba vueltas en su cama toda la noche, el sentimiento era insoportable, oía desde su cuarto como el “tipo ese” la llamaba todas las noches para que salieran, Rebeca no tenía ganas de nada, lo ignoraba pero las horas eran eternas escuchando como cada piedra tocaba la ventana por donde Rebeca y yo nos escapábamos todas las noches, Rebeca ya no quería escaparse, ya no tenía sentido, perfectamente podía salir por la puerta y su madre no le iba a decir nada, no volvió a verla a los ojos y mucho menos a hablarle desde la muerte de su padre; Rebeca no volvió a comer, llevaba varios días sin bañarse y varias noches sin salir, se quedaba mirando el techo de su cuarto y cuando se cansaba miraba el piso, nunca cerraba los ojos, me acariciaba pero Rebeca no me hablaba.

Estaba dormido cuando escuche la ducha, Rebeca ya no estaba a mi lado, su ropa estaba en el suelo, me baje de la cama, la puerta del baño estaba entre abierta asome mi cabeza y ahí estaba Rebeca, me miro y me sonrió, sentí la vida de nuevo, pasaron horas para que Rebeca saliera del baño, hasta que salió, yo ya me había cansado de esperarla, se sentó en la cama en toalla y se recostó, no podía creer que la situación fuera a seguir igual, estaba tal cual que antes de bañarse, no soportaba verla así, me recosté a su lado y de una se levanto de su cama y sin pronunciar ni una sola palabra abrió su armario y sin pensarlo cogió lo primero que encontró se vistió se puso sus botas y se tiro por la ventana pero esta vez apenas terminaba la tarde y empezaba la noche; yo solo vi como se iba desde la ventana cuando no la vi mas salte a ser de las mías y aunque la noche no siempre me alcanzaba volvía en la mañana para escuchar todas las historias que Rebeca tenía para contarme.

Camino casi toda la noche sin un rumbo, pero esta vez no la acompañaba el tipo ese, estaba sola, lo necesitaba estaba muy confundida no entendía porque su juego con la imaginación la había llevado a un punto tan extremo, a un punto del que no quisiera acordarse, un momento que ella quisiera poder devolver y borrar esa tristeza en la que la tenía sumergida; la noche iba llegando a su fin y Rebeca no paraba de caminar, llego a uno de los tantos bares a los que iba con el tipo ese, exactamente al que en el baño sintió la felicidad que no había experimentado antes, no lo dudo y entro; Esta parte de la historia no la conocía hasta hoy en la que ya no estoy en los brazos de Rebeca sino en las piernas del tipo que nunca quise para ella.

Rebeca le da vueltas al bar buscando a la mujer que la había hecho tan feliz en el baño la última vez que había estado en ese sitio, estaba seguro de eso lo podía ver en sus ojos, no sabía qué hacer, no la encontraba, bailaba con todas las personas que se le atravesaban, ya era la quinta vez que iba al baño, pero esta vez se detuvo en el pasillo y miro todo el bar con la esperanza de poder encontrarla, vi como un hombre que salía del baño la morbociaba hasta que le agarro el culo con mucha fuerza, pude ver absolutamente todo, Rebeca no sabía qué hacer, lo miro a los ojos y efectivamente él la estaba mirando a ella, le esquivo la mirada por unos segundos, me vio pero quiso hacerse la loca y pensar que yo no la había visto, habían sido tantas las noches en la que la recogía y ella se tiraba por la ventana para caminar las calles que no podía entender que era lo que le estaba pasando y por qué no quería verme, me quito la mirada y no dudo ni tan solo por un segundo en besarlo, él lo hacía con tantas ganas y Rebeca no se quedaba atrás, se manocearon en ese pasillo como nunca lo había hecho conmigo y empezó a bailar con el flaco langaruto ese como si no le importara que yo la estuviera viendo, me pedí un trago y no pare de mirarla, sentía tanta rabia que ni siquiera era capaz de pararme de esa silla, estaba bailando como nunca y de un momento a otro dejo al flaco langaruto bailando solo y se atravesó toda la pista hasta la puerta del bar como si hubiera visto a alguien, vi como rebeca cogía a esa mujer y la reconocí de una, era la misma que la había dejado toda drogada en el baño del bar la vez pasada, Rebeca no la quería dejar ir sin antes conseguir lo que ella tanto quería, pero ella se le escapo justo en el momento en que le grite desde la mitad de la pista, Rebeca solo me miro con ojos de odio como si le hubiera quitado lo que ella más quería en el mundo, la cogí del brazo pero ella de una me lo levanto y me dijo –Ahora no, déjame en paz.

Rebeca salió del bar y se sentó en el anden, vi como otro tipo la estaba mirando desde el momento en que Rebeca trataba de habar con esa mujer a la fuerza sin poder conseguir lo que ella quería, le pregunte:

-Qué es lo que tanto le miras.

-Nada parce, soy Simón, el amigo de ella de la infancia.

Yo no podía decir nada, yo apenas conocía a Rebeca desde el día en que te robo de la tienda de mascotas y lo mucho que conocí de ella en las noches en que se escapaba por la ventana para verme con ella, Simón salió del bar justo en el momento en que trataba de entrar pensé que iba hablar con ella pero se sentó justo en el anden que estaba frente a ella, Rebeca me daba la espalda, pero yo podía ver como Simón la miraba y no como amigo, la miraba con ganas, yo no entendía por qué si era tan amigo por qué no se acercaba simplemente y le hablaba porque la tenía que mirar así tan fijamente, Rebeca subió su cabeza, saco un cigarro de su bolso y lo vacío todo buscando con que prenderlo, Simón se paro y con una caja de fósforos le prendió el cigarrillo a Rebeca, ella se paro, Simón empezó por fin hablar con ella, no sabía de que estaban hablando pero a ella parecía gustarle, podía darme cuenta que no iba a pasar nada más haya de poder hablar, hablaron por pocos minutos y entraron al bar pero primero entro Rebeca y luego Simón, entraron por separado, ahora si que menos entendía que era lo que estaba pasando, Rebeca se sentó en la barra se pidió una copa y miraba fijamente a Simón mientras él daba vueltas por todo el bar, Quería hablar con Rebeca pero cuando ella se dio cuenta de que estaba tratando de acercarme y sin llegar a ella me miro a los ojos como acostumbraba hacerlo y me paro con la mano, no le pare bolas y seguí caminando, le dije:

-Rebeca que es lo que te pasa hoy?

-Nada, solo no quiero meterte en esto, déjame por favor en paz.

-Quiero ayudarte.

-Si quieres ayudarme entonces mira fijamente esa maleta y cuando se arme el alboroto me ayudas a Robármela.

-Rebeca, robar, es que te enloqueciste o que?

-No, solo estoy haciendo lo que tu me enseñaste, “hacer lo que sea por lo que uno más quiere”, y eso hago. No me discutas más.

-Pues no te voy ayudar, estas mal.

-Entonces quítate de aquí, que en serio me estas entonces estorbando.

La deje sola y cuando volvía a mi parte de la barra empezó el alboroto, Rebeca se metió en una parte del bar en la que nadie más podía entrar en donde solo podían estar los duros, los dueños del aire del bar, los hombres a los que nadie podía mirar a los ojos, los hombres a los que siempre había que respetar pasara lo que pasara, Rebeca estaba en problemas, Simón solo la miraba y peleaba más como tratando de distraerlos a todos mientras Rebeca intentaba robarse la maleta, no sé que putas tenía esa maleta y tampoco sé por qué ellos la querían tanto, pero a Rebeca la iban a pillar, ya alguien más la había visto, siempre le había tenido ganas a Lola me mande tres copas de una y le agarre las nalgas antes de que llegara a donde estaba Rebeca y le zampé tremendo beso, no me importaba que tan duro me iba a pegar, solo quería que a Rebeca no le pasara nada, la mire a los ojos Rebeca me pico el ojo y me mando un beso con su dedo en la boca y me dijo gracias sin que nadie lo escuchara, Simón seguía en la pelea tratando de cuidarla y de protegerla hasta el momento en que saliera del bar, cuando los dos vimos que estaba afuera ya por fin con su maleta, simón se salió de la pelea y corrió detrás de Rebeca, yo seguía con Lola lleno de rabia, no podía entender que le pasaba a Rebeca y porque después de tantas noches ella se comportaba así conmigo, deje que Rebeca se fuera con Simón y yo me quede con lola y todo el problema que ellos dos armaron por la maleta.

Espere a que la rabia pasara y salí a buscar a Rebeca, estaba en el parque con Simón no sabía si acercarme o no, pero ahí estaba la mujer que me traía como un bobo recostada en los brazos de Simón, pero cuando llegue él de una se paro y la dejo sola, ella se derrumbó y quedo tirada en el pasto, trataba de abrir los ojos, pero de lo drogada que ya estaba no podía verme, me dijo:

-No me dejes sola tipo mío.

-Rebeca nunca lo he hecho.

-hoy si estuviste a punto de abandonarme, pero si no es por ti me pillan y ya estaría en el punto de la felicidad que me falta pero no hubiera llegado de la manera en la que quiero llegar; soy feliz, no puedo explicarte esto que estoy sintiendo.

-Por qué se fue Simón?

-Simón? Y quien es ese?

-Pues con quien estabas ahora.

-No yo no lo conozco, solo que los dos queríamos de lo que tenía esa maleta.

-Y luego el no era tu amigo?

-No, tu de donde es que sacas tantas bobadas, de donde sacaste que el era amigo mío?

-Él me lo dijo.

-Pues te mintió, pero si hablamos una delicia.

Rebeca empezó a contarme de todo lo que había hablado con Simón y de lo mucho que le había servido habar con él de la muerte de su padre y me dijo – Simón tampoco tiene papá, así como yo tampoco lo tengo, él no lo mato como yo lo hice, pero si se quedo sin él desde que era muy pequeño, llore casi toda la noche lo necesitaba tanto, Simón supo escucharme, me quito todos lo nudos reprimidos que tenía en mi garganta, nos drogamos hasta que ya no pudimos más, y le dije:

-Y la maleta?

-Él se la llevo, nos vamos a volver a ver.

-Rebeca tu no sabes todo el alboroto que se armo cuando se robaron esa maleta. El jibaro no va a descansar hasta que encuentre quien le robo su mercancía, estas metida en problemas.

-Estas? Dirás estamos.

No quise discutir eso con ella y la lleve a su casa, le quite las botas y le puse su colcha sucia, fea y rota con la que ella tanto le gustaba dormir.

miércoles, 5 de octubre de 2011

PICOS DE REBECA


Rebeca tiene una vida perfecta, llena de lujos, complace cada una de las palabras y decisiones de sus padres, no hace nada sin el consentimiento de ellos, le dicen como debe comer, con quien debe salir, como debe vestirse, nada es diferente a lo que sus padres quieren.

Rebeca no es feliz.

Rebeca no tiene con quien hablar.

A Rebeca nadie la escucha.

Rebeca esta desesperada por una sonrisa sincera que salga de su boca.

Rebeca quiere un día que le duela el estómago de tanto reírse.

Tirada en su cama se da cuenta que quiere algo totalmente diferente para su vida y que quiere conocer cada una de las luces que en la noche se activaban y que puede ver desde su ventana, y empieza a jugar con su imaginación y a crear lugares en donde ella quisiera estar y sin antes haberlos conocido hasta que se duerme.

Empieza un día como cualquier otro en el que parece no cambiar nada en su rutina, sus padres se descuidan y Rebeca termina entrando a una tienda llena de animales, no sabe lo que esta buscando pero siente que ahí puede estar parte de su felicidad hasta que esos ojos saltan en sus manos Rebeca sabe que siempre lo quiso llamar Avril y sin una sola palabra empieza a correr hasta que llega a su casa.

Su gato Avril la única persona que siempre quiso y supo escuchar a Rebeca.

Avril sabia y entendía lo desesperada e infeliz que era Rebeca.

Rebeca de nuevo en su cuarto veía como poco a poco mientras anochecía como cada una de esa luces que le encantaban iban apareciendo, empezó a escuchar algo que la hiso levantarse de su cama no lo dudo ni un solo momento era el día de su cumpleaños y se escapo por la ventana.

Conoce a “ese tipo” es quien la lleva a cometer una y mil locuras, es con quien encuentra esa otra parte de la felicidad que tanto busca y anhela tener, la lleva a todos los extremos y a Rebeca no le da miedo le gusta sentir la adrenalina que corre por sus venas cada vez que ese tipo la hace salir por la ventana para escaparse de sus padres y de su vida tan aburridora.

“ese tipo” la lleva al extremo de lo que puede llegar su imaginación, la lleva a la absoluta demencia.

Rebeca guardaba su virginidad como un gran tesoro como se lo habían dicho e inculcado sus padres, pero todo lo que vivía con “ese tipo” la llevaron a que su primera vez fuera con el, no puede parar y empieza a probar todos los hombres que se le atraviesan, todos le gustan y con todos quiere estar pero con ninguno quiere tener algo serio, los usa como sus padres le enseñaron a usar a la gente por conveniencia.

Las noches no paran rebeca se siente feliz en las noches y en el día al lado de sus padres son solo apariencias, sabia disimularlo muy bien hasta que un día mientras jugaba con su imaginación le grita a su padre ellos empiezan a ver las actitudes de rebeca y su raro comportamiento, hasta que llega el día en que la ven como se escapa por su ventana, tratan de detenerla, le gritan, se detiene, abre sus ojos impactada, pero nunca voltea a ver a sus padres, siente que por primera vez les desobedece, no le importa y sigue de la mano corriendo con el tipo ese.

No piensa en sus padres solo en la felicidad que siente de estar otra noche recorriendo las calles.

Sus padres la esperan a la madrugada, sabe que le espera un regaño y un castigo, pero para Rebeca cada noche vale la pena, sus padres la gritan, pero ella empieza a jugar con la mente a crear historias con su imaginación, no les pone cuidado y antes de que su padre la mande a dormir su historia ha acabado y sube a su habitación; le cuenta a avril su historia de la noche aunque él no entiende porque no se la cuenta de día como siempre lo hace mientras se baña.

Y empieza un día como cualquier otro con sus padres, Rebeca no pronuncia ni una sola palabra, ella ya sabe que sus padres lo saben todo y todo ya se lo conto a Avril, aun así no le importa sabe que llegara la noche y que “ese tipo” la recogerá para aventurarse una vez más.

Esa noche el descaro y las ganas de salir pudieron más que todo lo que le decían sus padres, Rebeca ya no tenia limites, no le importaba lo que sus padres le fueran a decir y mucho menos lo que ellos pudieran pensar, ella solo quería seguir buscando lo que le faltaba para ser completamente feliz.

Rebeca ya había hecho de todo, había vivido todo cuanto se pudiera imaginar, ya su mente no jugaba a salir de su casa, ella ya salía cuando ella quería, hacia y desasía con su vida, y aún así algo le faltaba pero no lo encontraba.

Rebeca necesitaba completar su felicidad en ese mundo tan aburridor y lleno de lujos que no le interesaban, eso no la llenaba antes la llevaba a sentirse más vacía.

“ese tipo” la ve tan triste más de lo que la veía normalmente cada vez que la recogía, que le quiere dar parte de su felicidad, pero él sabe que Rebeca jamás le recibiría una cosa así. Se lo disuelve en el trago y la cara de Rebeca cambia totalmente, sus ojos ven todo más como ella lo quiere ver, siente una felicidad que antes no había sentido y se olvida de todo, baila sin parar, de un momento a otro empieza a sentirse rara y esa felicidad con borde de locura empieza a desaparecer, va al baño y ve como una vieja que esta en el tocador se inyecta no puede quitarle los ojos de encima hasta que le pregunta y ella le dice que es su felicidad y Rebeca quiere un poco y no sabe como decirle hasta que ella le ofrece y la inyecta; la vieja se va y Rebeca queda en el baño ve como poco a poco las cosas van cambiando, no puede evitar no sentir nada queda totalmente desparramada en el suelo de la taza del baño, siente infinidad de cosas que no puede explicar, siente morir y “ese tipo” la rescata.

Rebeca esa noche sintió la otra parte de la felicidad que sentía que le hacia falta, estar tan cerca de la muerte la hizo casi feliz.

Rebeca llega a su casa y empieza de nuevo la discusión con sus padres esta vez su madre solo llora y su padre es quien grita, Rebeca no entiende nada, solo piensa en lo feliz que fue en el suelo del baño, no le importo sentir morir, sintió casi su felicidad completa; mientras su padre grita y su madre llora, la imaginación de Rebeca empieza a jugar solo no quiere escuchar a su padre, ella jamás le ha contestado a sus padres prefería quedarse callada, pero en su imaginación jugaba a expresar cuanta cosa se imaginaba quería decir y gritar.

Hay un choque de situaciones mientras su padre le grita y ella juega con su mente, Rebeca reacciona, pero cundo lo hace su imaginación empuja a su padre, ella abre los ojos y ve como su padre cae por las escaleras del segundo piso de la casa.

Rebeca no puede de culpa y va y busca a ese mismo bar en el que estuvo la noche anterior algo de lo que la había hecho perder la conciencia y la había hecho sentir la muerte un poco más cerca, se enloquece por completo, llama a ese tipo, pero el llega lo suficientemente tarde, Rebeca ya se a pasado de la raya, no puede controlar su cuerpo, ha consumido lo suficiente, peor en su cara solo hay una sonrisa, llega ese tipo la agarra y ella se desploma por completo en sus manos, lo mira a los ojos, le sonríe y le dice por fin encontré lo que le faltaba a mi felicidad; Rebeca muere con una sonrisa en su cara.

viernes, 9 de septiembre de 2011


INICIO

Rebeca es una mujer sola.

Llena de lujos.

Aparentemente feliz.

A Rebeca nada la llena.

Quiere hablar con alguien y que realmente la escuche y le interese cada palabra que ella dice.

Sus padres siempre han decidido toda su vida.

La única decisión que ama de sus padres son sus clases de ballet.

Rebeca juega con su imaginación.

PUNTO DE GIRO

Conoce a Avril.

Se tropieza con “ese tipo”.

Se escapa por la ventana, conoce y se enamora de la vida de la noche.

NUDO

Rebeca empieza a jugar con la mente y a imaginarse historias a partir de todo lo que vivió el día que se escapo por la ventana.

Su vida empieza a desordenarse cuando empieza a salir con “ese tipo”, conoce algo de lo que sus padres tanto trataron de alejarla, le gusta y no puede evitar seguirle la corriente.

Rebeca se escapa constantemente.

Sus padres la perturban tanto, no la dejan vivir en paz.

Los días que no puede salir se encierra en su cuarto, se tira en la cama y mira al techo y empieza a vivir todo cuanto su mente la deja.

Sus padres ven raro el comportamiento de Rebeca y se asombran de su desobediencia hasta que se enteran de sus salidas.

FINAL

Encuentra en todas sus aventuras parte de su felicidad, se enamora de la vida y de varios hombres y de “ese tipo” que la llevo a cometer tantas locuras.

Rebeca uno de los tantos días que alegaba con su padre, empezó a imaginarse cosas y lo mato en su imaginación, reacciona y se da cuenta que sus juegos con la mente ya habían llegado muy lejos.

En su imaginación estaba a punto de empujar a su padre, Rebeca abre los ojos, están en el balcón y su padre esta ahí mirándola y alegando, se da cuenta que era otro de los juegos de su mente, pero su padre ya había caído al primer piso del edificio

Rebeca no soporta la muerte de su padre y mucho menos lo que hizo y muere por sobredosis con una sonrisa en su cara dándose cuenta que encontró lo que le faltaba para ser completamente feliz.

jueves, 1 de septiembre de 2011

EL DIA QUE ME ENAMORE DE UN LABIAL ROJO


Quería salir como fuera de mi casa Avril me miraba como si quisiera ayudarme pero para donde yo quería ir no lo podía llevar, como alguna veces lo hacia, quería conocer la vida libertina de la noche, quería vivir las calles, llenarme de lo que aún no conocía por el encierro y la vida tan rutinaria que me hacían vivir mis padres; me recosté en mi cama y mirando el techo empecé a pensar como iba hacer para salir de mi casa y verme con mis amigos que me explotaban cada vez que me veían pero que en cierta forma sentía que ese era el precio que debía pagar por esa otra parte de felicidad que no era la verdad muy completa pero que igual necesitaba para salir de mi tan aburridora vida.

Mirando el techo me di cuenta que escaparme seria la parte más fácil, mi ventana seria la solución perfecta, solo tenia que saltar y podía estar afuera, vestirme seria el dilema, no podía saltar con vestido, mucho menos en tacones y aunque quisiera salir me tocaba esperar a que llegaran mis padres, tenia que saludarlos despedirme de ellos y hacer que creyeran que me iría a dormir, hice lo posible para que me creyeran aunque la verdad no fue muy difícil ; eran las seis de la tarde pero yo ya quería salir de mi casa y estar en la calle, tenia que esperar a que mis padres llegaran, saludarlos, despedirme de ellos y hacer, me puse mis botas favoritas, el primer jean que vi y la primera blusa que me encontré y en la maleta empaque el vestido y los tacones, me tire por la ventana y Avril se quedo mirándome como si no supiera que él todas las noches se me escapaba, espero a que yo diera unos cuantos pasos y el condenado también se tiro por la ventana como yo lo había hecho, nos parecíamos tanto que se nos ocurrían las mismas ideas sin hablarnos.

Corrí como si alguien más me persiguiera en mi cara solo había una gran sonrisa, yo no podía creer que ya estaba en las calles, que era de noche y que alcanzaba a sentir gran parte de esa felicidad que buscaba, pare me seque el sudor de mi cara, pensé en cambiarme para encontrarme con mis amigos, pero así como estaba me sentía bien, en un estanco pedí una cerveza cerca al lugar donde siempre me tomaba un café con mis padres, no me sentía muy cómoda, pero igual me tomaba mi cerveza, salí del estanco y mientras caminaba me tomaba mi cerveza como si fuera la primera y la ultima que me fuera a tomar en mi vida, se me acabo la cerveza y yo seguía sin rumbo no quería llegar a ninguna casa solo quería estar conmigo misma, con los que se suponía que eran mis amigos no me quería encontrar, quería estar sola, seguí caminando hasta que el cielo se puso lo suficientemente oscuro, me agache para amarrarme una de mis botas que ya hace rato venia suelta cuando alce mi cabeza vi unas luces que llamaron toda mi atención, venían de un sitio en el que parecía haber mucha gente, pase la calle y decidí entrar.

Lo primero que me encontré fueron unos grandulones que se cerraron apenas me vieron pasar la calle, me les puse en frente y me dijeron:

- _Y usted para donde cree que va

- _Quiero entrar

- _Así como esta vestida?

- _Si, tiene algún problema?

- _Si, nos reservamos el derecho de admisión

- _Y que es lo tan malo que llevo puesto que no puedo entrar

- _Quizá las botas, los pantalones sucios, esa camiseta y su pelo desarreglado.

No les dije nada más, les di la espalda y lo primero que vi fue a ese tipo raro que me persiguió el día que me robe a Avril, me agarro la mano, bueno en realidad la muñeca, no me resistí a que me soltara, le seguí la corriente, me dijo - quieres entrar a ese bar? yo solo le moví la cabeza diciéndole que si, le mostré que llevaba una ropa en mi maleta, caminamos unas cuadras más y me dijo - ahí esta el baño para que te cambies, entre el baño no era muy limpio pero igual me cambie me puse mi vestido rojo con mis tacones de diez centímetros salí del baño y en los lavamanos alguien había dejado un labial lo abrí y combinaba perfecto con mi vestido era rojo, me mire al espejo, me arregle un poco el pelo, abrí de nuevo el labial lo miraba y lo miraba pero no era capas de pintarme la boca nunca lo había hecho, mis padres jamás me habían dejado, sentía que no iba hacer capas, pero esa noche yo había empezado haciendo cosas que nunca había hecho antes y no lo pensé mas y me pinte la boca, no lo podía creer, me encanto desde el momento en que empecé a deslizarlo, me enamore de ese color en mi boca, me quedo tan roja como yo quería, mi boca resaltaba en mi cara y tenía el punto perfecto de brillo, salí del baño y ahí seguía el tipo raro le toque la espalda para que se diera cuenta que ya estaba lista y puso una cara de bobo que no podía con ella yo no le dije nada, yo sabia que estaba hermosa, me cogió de la mano y no de la muñeca como la primera vez y empezamos a caminar hacia el bar. Yo no lo podía creer, mi boca estaba roja.


ESE TIPO

Ese día mientras corría no miraba para ningún lado, solo me importaba lo que llevaba en mis manos, lo que me había robado, de lo que estaba segura me haría tan feliz, y que mis padres no me dejaban tener, ya la había puesto nombre antes de ver esos ojos que no me quitaban la mirada de encima desde el momento en que abrí la puerta de la tienda sin saber en realidad lo que estaba buscando, sabia que ese nombre sería Avril aunque no sabía a quien llamaría así.

Desde el momento en que entre a la tienda sentí que alguien clavo sus ojos en mi, me miraba con desespero, sus ojos seguían cada paso que yo daba, pero aun así yo seguía ignorándolo, no tomaba ninguna decisión, los miraba a todos y de ninguno me enamoraba como él se había enamorado de mi, todos me parecían tan normales, tan comunes y corrientes y yo quería algo o alguien fuera de lo normal, solo hasta el momento en que decidí salir de la tienda porque parecía no encontrar nada de lo que me pudiera enamorar fue que esa bola de pelos grisácea casi blanca se tiro en mis brazos, cuando vi esos ojos encontré gran parte de mi felicidad, la felicidad que no tenía y que tenía que armar por pedazos, lo mire y sin pensarlo corrí hacia mi casa, me tropecé con un tipo caí al suelo no lo deje ni siquiera que me levantara, ni tampoco espere unas disculpas, ni un coqueteo con ese apretón de manos tan rápido, solo me importaba esa pequeña parte de mi felicidad que llevaba en mis manos, mientras corría nunca le hable, mi corazón iba a mil y mi respiración lo suficientemente rápida, solo le caían mis gotas de sudor y el solo me miraba como si para él salir de esa tienda y en mis brazos fuera su felicidad completa.

Mientras corría avril nunca se movió ni trato de renegar, siempre estuvo juicioso como si supiera que era lo que estaba pasando, como si me entendiera, como si se alcanzara a imaginar lo que para mi podía significar la felicidad; llegamos a mi casa, saque mis llaves y sin hacer ninguna clase de ruido abrí la puerta, cuando me di vuelta para cerrarla ahí estaba el tipo con el que me había tropezado en la calle mientras me robaba a Avril, mire por la ventana y el seguía ahí al otro lado del anden como si no fuera poco que lo hubiera ignorado, entre a mi cuarto después de ver al hombre que parecía estar loco y que sin ningún pretexto me había seguido hasta mi casa, puse Avril en debajo de mi cama en una caja para que mis padres no se dieran cuenta de que les había desobedecido, me bañe y justo cuando iba a sacar a Avril de la caja para decirle su nombre y para que por lo menos escuchara mi vos y contarle todo lo que se me ocurrió cuando vi esos ojos, entro mi mamá y de una patada Avril quedo de nuevo debajo de la cama.

Me vestí a millón y salí corriendo con mi madre, sin que me dejara hacer ninguna pregunta para saber en donde estaba, con quien estaba y que hacia, no quería que descubriera que tenía a Avril, baje corriendo las escaleras, salí y me monte al carro y ahí seguía ese tipo tan extraño, mi madre me pregunto que si sabia quien era y le conteste que jamás lo había visto, y es que por mi mente nunca paso que lo conocería en ese bar.

viernes, 26 de agosto de 2011

MI GATO AVRIL

El día que Rebeca nació yo no estaba ahí, llegue mucho tiempo después a su vida, cuando la vi hice de todo por llamar su atención, porque se diera cuenta que yo existía, que yo estaba en ese lugar, que necesitaba que me llevara con ella, yo no quería estar más tiempo ahí abandonado viendo como todos los días esas puertas se abrían y se cerraban, como la gente pasaba por los corredores, como todos los días como nos ilusionaban con sus voces haciéndonos creer que algún día saldríamos de ahí.

Después de haber movido mi cola, de haber maullado, saltado y hacerle caras, por fin me vio, la conexión que sentí no puedo describirla fue algo absurdo, no lo había sentido con nadie más que había entrado a la tienda, yo quería seguir viendo esos ojos claros llenos de maquillaje, ese pelo alborotado como si nunca alguien lo hubiera peinado, quería seguir sintiendo el olor que sentí cuando me cargo, me di cuenta que era demasiado alta cuando me puso de nuevo en el piso, no quería que se fuera quería que me llevara, entonces empecé a caminar entre sus pies a dar círculos alrededor de ella, se agacho, me acaricio y me cogió, cuando me soltó volví al mismo lugar de siempre, al lugar en el que me la pasaba esperando a que algún día ya no estuviera mas allí, ella dio una vuelta más por el sitio yo solo la miraba, sus ojos estaban tristes, sentía que ella no sabia que hacer, que necesitaba de alguien y que debía ser yo, Cuando iba directo a la puerta alguien mas me cargo yo estaba desesperado, me movía como loco, mi rubia ya se iba, salte de los brazos de un hombre que parecía sicópata con el que seguramente mis siete vidas no llegarían ni a una semana y me le atravesé a esos ojos tristes, me cargo de nuevo, me abrazo y de sus salían lagrimas, no pronuncio ninguna palabra, no le dijo a nadie en la tienda que me llevaría con ella, no firmo ningún papel, ni tampoco pago por mi, solo corrió hasta su casa desesperadamente aunque nadie la siguiera.

Cuando llegamos a su casa me cubrió con un trapo que llevaba en su cuello, busco sus llaves, abrió la puerta y trato en lo posible por no hacer ninguna clase de ruido, era como si me estuviera escondiendo de alguien o de algo, no se oía nada, parecía no haber nadie, subió las escaleras, atravesó el corredor, miro hacia atrás muy asustada, yo seguía ahogándome en ese trapo y pensando que con el sicópata tal vez no hubiera sentido la muerte el primer día, respiraba a través de ese trapo trasparente por el que también podía ver su cara llena de sudor y con el maquillaje de sus ojos ya corrido, entramos y esa parecía ser su habitación, cerro la puerta, se recostó en ella, suspiro y se deslizo por ella hasta llegar al suelo me destapo justo cuando el aire estaba por terminarse, me metió al baño, me encerró, me dejo solo, cuando volvió yo ya había respirado lo suficiente después de haberme sentido ahogado y casi muerto, tenía una caja en sus manos, me metió en ella sin un solo agujero y me puso debajo de su cama, solo tenía las aberturas de los pliegues de la caja para respirar y para verla, se quito la ropa, la tiro al suelo y se me metió al baño, abrió la ducha y una hora después yo seguía debajo de la cama y en la misma caja, salió del baño y cuando pensé que por fin podría respirar libre mientras deslizaba la caja por el suelo para sacarme, abrieron la puerta de su cuarto y de una patada seguía yo debajo de la cama, solo escuche que alguien más le decía –Rebeca vístete que nos vamos; se vistió lo más rápido que pudo y se fue.

Nunca pronuncio ni una sola palabra, solo tenía un abrazo de ella, su olor, sus ojos tristes y solo sabia que se llamaba Rebeca hasta cuando abrieron esa puerta.

lunes, 25 de julio de 2011

Y COMO ES REBECA


Rebeca nació en Cali el 14 de febrero de 1985, fue una mujer muy alta, delgada de piernas largas, cambiaba constantemente el color y el largo de su cabello , sus ojos eran claros, sus pestañas onduladas, su piel blanca, sus labios pequeños y rosados.

Sus ojos siempre los maquillaba de colores oscuros, pero solo sus ojos, sus padres no dejaban que se maquillara los labios, su cabello siempre lo llevaba suelto, siempre cargaba sus gafas oscuras, no le gustaban los accesorios y vestía con lo primero que encontraba en su armario.

Era depresiva, no le gustaba la soledad, jamás estaba conforme con lo que tenía y siempre quería más, era exigente, controladora, orgullosa, reservada; mujer de muchos amores e inconforme con todos, le costaba creer que alguien la pudiera querer de verdad, los alejaba a todos y con ninguno quería estar, rebeca nunca sabía lo que quería pero siempre quería más de lo que fuera.

Rebeca nunca trabajo siempre vivió con sus padres Emanuelle y Clara, ellos siempre le dieron todo lo que ella quería, siempre le dijeron como tenía que comer, vestirse, caminar, hablar, con quien debía salir y con quien no, pero Rebeca jamás discutió eso con ellos, les obedecía en todo lo que decían así ella no estuviera de acuerdo siempre creyó en ellos; lo único que apasionó que le impusieron sus padres fueron sus

clases de ballet y por lo único por lo que rebeca les daría las gracias sería por haberla dejado tener a su gato Abril, pero para Emanuelle y Clara, Rebeca siempre fue admiración.

Rebeca siempre sintió que la gente que la rodeaba solo estaba a su lado por interés, sentía que nadie era sincero con ella, pero aun así ella jamás dejo de un lado su vida social y rumbera distraía su mente y la alejaba de la realidad que vivía al lado de sus padres; Rebeca parecía feliz pero tenía una gran tristeza por dentro que hacía que ella se sintiera completamente vacía así todo el tiempo llevara una sonrisa en su cara para compartir con quienes la rodeaban y decían ser sus amigos.

Su imaginación siempre la llevaba donde ella quería, con quien quería y como quería estar escapando de esa realidad que iba a terminar enloqueciéndola; cuando su imaginación volvía a la realidad Rebeca entraba en un punto de frustración absurdo el cual tenía que ocultar para volver a la vida aparentosa que llevaba ante la sociedad.

La música, la fotografía, el dibujo, pero sobre todo el ballet dejaban que Rebeca fuera quien tanto deseaba ser.