
Rebeca no dormía, daba vueltas en su cama toda la noche, el sentimiento era insoportable, oía desde su cuarto como el “tipo ese” la llamaba todas las noches para que salieran, Rebeca no tenía ganas de nada, lo ignoraba pero las horas eran eternas escuchando como cada piedra tocaba la ventana por donde Rebeca y yo nos escapábamos todas las noches, Rebeca ya no quería escaparse, ya no tenía sentido, perfectamente podía salir por la puerta y su madre no le iba a decir nada, no volvió a verla a los ojos y mucho menos a hablarle desde la muerte de su padre; Rebeca no volvió a comer, llevaba varios días sin bañarse y varias noches sin salir, se quedaba mirando el techo de su cuarto y cuando se cansaba miraba el piso, nunca cerraba los ojos, me acariciaba pero Rebeca no me hablaba.
Estaba dormido cuando escuche la ducha, Rebeca ya no estaba a mi lado, su ropa estaba en el suelo, me baje de la cama, la puerta del baño estaba entre abierta asome mi cabeza y ahí estaba Rebeca, me miro y me sonrió, sentí la vida de nuevo, pasaron horas para que Rebeca saliera del baño, hasta que salió, yo ya me había cansado de esperarla, se sentó en la cama en toalla y se recostó, no podía creer que la situación fuera a seguir igual, estaba tal cual que antes de bañarse, no soportaba verla así, me recosté a su lado y de una se levanto de su cama y sin pronunciar ni una sola palabra abrió su armario y sin pensarlo cogió lo primero que encontró se vistió se puso sus botas y se tiro por la ventana pero esta vez apenas terminaba la tarde y empezaba la noche; yo solo vi como se iba desde la ventana cuando no la vi mas salte a ser de las mías y aunque la noche no siempre me alcanzaba volvía en la mañana para escuchar todas las historias que Rebeca tenía para contarme.
Camino casi toda la noche sin un rumbo, pero esta vez no la acompañaba el tipo ese, estaba sola, lo necesitaba estaba muy confundida no entendía porque su juego con la imaginación la había llevado a un punto tan extremo, a un punto del que no quisiera acordarse, un momento que ella quisiera poder devolver y borrar esa tristeza en la que la tenía sumergida; la noche iba llegando a su fin y Rebeca no paraba de caminar, llego a uno de los tantos bares a los que iba con el tipo ese, exactamente al que en el baño sintió la felicidad que no había experimentado antes, no lo dudo y entro; Esta parte de la historia no la conocía hasta hoy en la que ya no estoy en los brazos de Rebeca sino en las piernas del tipo que nunca quise para ella.
Rebeca le da vueltas al bar buscando a la mujer que la había hecho tan feliz en el baño la última vez que había estado en ese sitio, estaba seguro de eso lo podía ver en sus ojos, no sabía qué hacer, no la encontraba, bailaba con todas las personas que se le atravesaban, ya era la quinta vez que iba al baño, pero esta vez se detuvo en el pasillo y miro todo el bar con la esperanza de poder encontrarla, vi como un hombre que salía del baño la morbociaba hasta que le agarro el culo con mucha fuerza, pude ver absolutamente todo, Rebeca no sabía qué hacer, lo miro a los ojos y efectivamente él la estaba mirando a ella, le esquivo la mirada por unos segundos, me vio pero quiso hacerse la loca y pensar que yo no la había visto, habían sido tantas las noches en la que la recogía y ella se tiraba por la ventana para caminar las calles que no podía entender que era lo que le estaba pasando y por qué no quería verme, me quito la mirada y no dudo ni tan solo por un segundo en besarlo, él lo hacía con tantas ganas y Rebeca no se quedaba atrás, se manocearon en ese pasillo como nunca lo había hecho conmigo y empezó a bailar con el flaco langaruto ese como si no le importara que yo la estuviera viendo, me pedí un trago y no pare de mirarla, sentía tanta rabia que ni siquiera era capaz de pararme de esa silla, estaba bailando como nunca y de un momento a otro dejo al flaco langaruto bailando solo y se atravesó toda la pista hasta la puerta del bar como si hubiera visto a alguien, vi como rebeca cogía a esa mujer y la reconocí de una, era la misma que la había dejado toda drogada en el baño del bar la vez pasada, Rebeca no la quería dejar ir sin antes conseguir lo que ella tanto quería, pero ella se le escapo justo en el momento en que le grite desde la mitad de la pista, Rebeca solo me miro con ojos de odio como si le hubiera quitado lo que ella más quería en el mundo, la cogí del brazo pero ella de una me lo levanto y me dijo –Ahora no, déjame en paz.
Rebeca salió del bar y se sentó en el anden, vi como otro tipo la estaba mirando desde el momento en que Rebeca trataba de habar con esa mujer a la fuerza sin poder conseguir lo que ella quería, le pregunte:
-Qué es lo que tanto le miras.
-Nada parce, soy Simón, el amigo de ella de la infancia.
Yo no podía decir nada, yo apenas conocía a Rebeca desde el día en que te robo de la tienda de mascotas y lo mucho que conocí de ella en las noches en que se escapaba por la ventana para verme con ella, Simón salió del bar justo en el momento en que trataba de entrar pensé que iba hablar con ella pero se sentó justo en el anden que estaba frente a ella, Rebeca me daba la espalda, pero yo podía ver como Simón la miraba y no como amigo, la miraba con ganas, yo no entendía por qué si era tan amigo por qué no se acercaba simplemente y le hablaba porque la tenía que mirar así tan fijamente, Rebeca subió su cabeza, saco un cigarro de su bolso y lo vacío todo buscando con que prenderlo, Simón se paro y con una caja de fósforos le prendió el cigarrillo a Rebeca, ella se paro, Simón empezó por fin hablar con ella, no sabía de que estaban hablando pero a ella parecía gustarle, podía darme cuenta que no iba a pasar nada más haya de poder hablar, hablaron por pocos minutos y entraron al bar pero primero entro Rebeca y luego Simón, entraron por separado, ahora si que menos entendía que era lo que estaba pasando, Rebeca se sentó en la barra se pidió una copa y miraba fijamente a Simón mientras él daba vueltas por todo el bar, Quería hablar con Rebeca pero cuando ella se dio cuenta de que estaba tratando de acercarme y sin llegar a ella me miro a los ojos como acostumbraba hacerlo y me paro con la mano, no le pare bolas y seguí caminando, le dije:
-Rebeca que es lo que te pasa hoy?
-Nada, solo no quiero meterte en esto, déjame por favor en paz.
-Quiero ayudarte.
-Si quieres ayudarme entonces mira fijamente esa maleta y cuando se arme el alboroto me ayudas a Robármela.
-Rebeca, robar, es que te enloqueciste o que?
-No, solo estoy haciendo lo que tu me enseñaste, “hacer lo que sea por lo que uno más quiere”, y eso hago. No me discutas más.
-Pues no te voy ayudar, estas mal.
-Entonces quítate de aquí, que en serio me estas entonces estorbando.
La deje sola y cuando volvía a mi parte de la barra empezó el alboroto, Rebeca se metió en una parte del bar en la que nadie más podía entrar en donde solo podían estar los duros, los dueños del aire del bar, los hombres a los que nadie podía mirar a los ojos, los hombres a los que siempre había que respetar pasara lo que pasara, Rebeca estaba en problemas, Simón solo la miraba y peleaba más como tratando de distraerlos a todos mientras Rebeca intentaba robarse la maleta, no sé que putas tenía esa maleta y tampoco sé por qué ellos la querían tanto, pero a Rebeca la iban a pillar, ya alguien más la había visto, siempre le había tenido ganas a Lola me mande tres copas de una y le agarre las nalgas antes de que llegara a donde estaba Rebeca y le zampé tremendo beso, no me importaba que tan duro me iba a pegar, solo quería que a Rebeca no le pasara nada, la mire a los ojos Rebeca me pico el ojo y me mando un beso con su dedo en la boca y me dijo gracias sin que nadie lo escuchara, Simón seguía en la pelea tratando de cuidarla y de protegerla hasta el momento en que saliera del bar, cuando los dos vimos que estaba afuera ya por fin con su maleta, simón se salió de la pelea y corrió detrás de Rebeca, yo seguía con Lola lleno de rabia, no podía entender que le pasaba a Rebeca y porque después de tantas noches ella se comportaba así conmigo, deje que Rebeca se fuera con Simón y yo me quede con lola y todo el problema que ellos dos armaron por la maleta.
Espere a que la rabia pasara y salí a buscar a Rebeca, estaba en el parque con Simón no sabía si acercarme o no, pero ahí estaba la mujer que me traía como un bobo recostada en los brazos de Simón, pero cuando llegue él de una se paro y la dejo sola, ella se derrumbó y quedo tirada en el pasto, trataba de abrir los ojos, pero de lo drogada que ya estaba no podía verme, me dijo:
-No me dejes sola tipo mío.
-Rebeca nunca lo he hecho.
-hoy si estuviste a punto de abandonarme, pero si no es por ti me pillan y ya estaría en el punto de la felicidad que me falta pero no hubiera llegado de la manera en la que quiero llegar; soy feliz, no puedo explicarte esto que estoy sintiendo.
-Por qué se fue Simón?
-Simón? Y quien es ese?
-Pues con quien estabas ahora.
-No yo no lo conozco, solo que los dos queríamos de lo que tenía esa maleta.
-Y luego el no era tu amigo?
-No, tu de donde es que sacas tantas bobadas, de donde sacaste que el era amigo mío?
-Él me lo dijo.
-Pues te mintió, pero si hablamos una delicia.
Rebeca empezó a contarme de todo lo que había hablado con Simón y de lo mucho que le había servido habar con él de la muerte de su padre y me dijo – Simón tampoco tiene papá, así como yo tampoco lo tengo, él no lo mato como yo lo hice, pero si se quedo sin él desde que era muy pequeño, llore casi toda la noche lo necesitaba tanto, Simón supo escucharme, me quito todos lo nudos reprimidos que tenía en mi garganta, nos drogamos hasta que ya no pudimos más, y le dije:
-Y la maleta?
-Él se la llevo, nos vamos a volver a ver.
-Rebeca tu no sabes todo el alboroto que se armo cuando se robaron esa maleta. El jibaro no va a descansar hasta que encuentre quien le robo su mercancía, estas metida en problemas.
-Estas? Dirás estamos.
No quise discutir eso con ella y la lleve a su casa, le quite las botas y le puse su colcha sucia, fea y rota con la que ella tanto le gustaba dormir.
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