miércoles, 5 de octubre de 2011

PICOS DE REBECA


Rebeca tiene una vida perfecta, llena de lujos, complace cada una de las palabras y decisiones de sus padres, no hace nada sin el consentimiento de ellos, le dicen como debe comer, con quien debe salir, como debe vestirse, nada es diferente a lo que sus padres quieren.

Rebeca no es feliz.

Rebeca no tiene con quien hablar.

A Rebeca nadie la escucha.

Rebeca esta desesperada por una sonrisa sincera que salga de su boca.

Rebeca quiere un día que le duela el estómago de tanto reírse.

Tirada en su cama se da cuenta que quiere algo totalmente diferente para su vida y que quiere conocer cada una de las luces que en la noche se activaban y que puede ver desde su ventana, y empieza a jugar con su imaginación y a crear lugares en donde ella quisiera estar y sin antes haberlos conocido hasta que se duerme.

Empieza un día como cualquier otro en el que parece no cambiar nada en su rutina, sus padres se descuidan y Rebeca termina entrando a una tienda llena de animales, no sabe lo que esta buscando pero siente que ahí puede estar parte de su felicidad hasta que esos ojos saltan en sus manos Rebeca sabe que siempre lo quiso llamar Avril y sin una sola palabra empieza a correr hasta que llega a su casa.

Su gato Avril la única persona que siempre quiso y supo escuchar a Rebeca.

Avril sabia y entendía lo desesperada e infeliz que era Rebeca.

Rebeca de nuevo en su cuarto veía como poco a poco mientras anochecía como cada una de esa luces que le encantaban iban apareciendo, empezó a escuchar algo que la hiso levantarse de su cama no lo dudo ni un solo momento era el día de su cumpleaños y se escapo por la ventana.

Conoce a “ese tipo” es quien la lleva a cometer una y mil locuras, es con quien encuentra esa otra parte de la felicidad que tanto busca y anhela tener, la lleva a todos los extremos y a Rebeca no le da miedo le gusta sentir la adrenalina que corre por sus venas cada vez que ese tipo la hace salir por la ventana para escaparse de sus padres y de su vida tan aburridora.

“ese tipo” la lleva al extremo de lo que puede llegar su imaginación, la lleva a la absoluta demencia.

Rebeca guardaba su virginidad como un gran tesoro como se lo habían dicho e inculcado sus padres, pero todo lo que vivía con “ese tipo” la llevaron a que su primera vez fuera con el, no puede parar y empieza a probar todos los hombres que se le atraviesan, todos le gustan y con todos quiere estar pero con ninguno quiere tener algo serio, los usa como sus padres le enseñaron a usar a la gente por conveniencia.

Las noches no paran rebeca se siente feliz en las noches y en el día al lado de sus padres son solo apariencias, sabia disimularlo muy bien hasta que un día mientras jugaba con su imaginación le grita a su padre ellos empiezan a ver las actitudes de rebeca y su raro comportamiento, hasta que llega el día en que la ven como se escapa por su ventana, tratan de detenerla, le gritan, se detiene, abre sus ojos impactada, pero nunca voltea a ver a sus padres, siente que por primera vez les desobedece, no le importa y sigue de la mano corriendo con el tipo ese.

No piensa en sus padres solo en la felicidad que siente de estar otra noche recorriendo las calles.

Sus padres la esperan a la madrugada, sabe que le espera un regaño y un castigo, pero para Rebeca cada noche vale la pena, sus padres la gritan, pero ella empieza a jugar con la mente a crear historias con su imaginación, no les pone cuidado y antes de que su padre la mande a dormir su historia ha acabado y sube a su habitación; le cuenta a avril su historia de la noche aunque él no entiende porque no se la cuenta de día como siempre lo hace mientras se baña.

Y empieza un día como cualquier otro con sus padres, Rebeca no pronuncia ni una sola palabra, ella ya sabe que sus padres lo saben todo y todo ya se lo conto a Avril, aun así no le importa sabe que llegara la noche y que “ese tipo” la recogerá para aventurarse una vez más.

Esa noche el descaro y las ganas de salir pudieron más que todo lo que le decían sus padres, Rebeca ya no tenia limites, no le importaba lo que sus padres le fueran a decir y mucho menos lo que ellos pudieran pensar, ella solo quería seguir buscando lo que le faltaba para ser completamente feliz.

Rebeca ya había hecho de todo, había vivido todo cuanto se pudiera imaginar, ya su mente no jugaba a salir de su casa, ella ya salía cuando ella quería, hacia y desasía con su vida, y aún así algo le faltaba pero no lo encontraba.

Rebeca necesitaba completar su felicidad en ese mundo tan aburridor y lleno de lujos que no le interesaban, eso no la llenaba antes la llevaba a sentirse más vacía.

“ese tipo” la ve tan triste más de lo que la veía normalmente cada vez que la recogía, que le quiere dar parte de su felicidad, pero él sabe que Rebeca jamás le recibiría una cosa así. Se lo disuelve en el trago y la cara de Rebeca cambia totalmente, sus ojos ven todo más como ella lo quiere ver, siente una felicidad que antes no había sentido y se olvida de todo, baila sin parar, de un momento a otro empieza a sentirse rara y esa felicidad con borde de locura empieza a desaparecer, va al baño y ve como una vieja que esta en el tocador se inyecta no puede quitarle los ojos de encima hasta que le pregunta y ella le dice que es su felicidad y Rebeca quiere un poco y no sabe como decirle hasta que ella le ofrece y la inyecta; la vieja se va y Rebeca queda en el baño ve como poco a poco las cosas van cambiando, no puede evitar no sentir nada queda totalmente desparramada en el suelo de la taza del baño, siente infinidad de cosas que no puede explicar, siente morir y “ese tipo” la rescata.

Rebeca esa noche sintió la otra parte de la felicidad que sentía que le hacia falta, estar tan cerca de la muerte la hizo casi feliz.

Rebeca llega a su casa y empieza de nuevo la discusión con sus padres esta vez su madre solo llora y su padre es quien grita, Rebeca no entiende nada, solo piensa en lo feliz que fue en el suelo del baño, no le importo sentir morir, sintió casi su felicidad completa; mientras su padre grita y su madre llora, la imaginación de Rebeca empieza a jugar solo no quiere escuchar a su padre, ella jamás le ha contestado a sus padres prefería quedarse callada, pero en su imaginación jugaba a expresar cuanta cosa se imaginaba quería decir y gritar.

Hay un choque de situaciones mientras su padre le grita y ella juega con su mente, Rebeca reacciona, pero cundo lo hace su imaginación empuja a su padre, ella abre los ojos y ve como su padre cae por las escaleras del segundo piso de la casa.

Rebeca no puede de culpa y va y busca a ese mismo bar en el que estuvo la noche anterior algo de lo que la había hecho perder la conciencia y la había hecho sentir la muerte un poco más cerca, se enloquece por completo, llama a ese tipo, pero el llega lo suficientemente tarde, Rebeca ya se a pasado de la raya, no puede controlar su cuerpo, ha consumido lo suficiente, peor en su cara solo hay una sonrisa, llega ese tipo la agarra y ella se desploma por completo en sus manos, lo mira a los ojos, le sonríe y le dice por fin encontré lo que le faltaba a mi felicidad; Rebeca muere con una sonrisa en su cara.

1 comentario:

  1. Andrea, hay varios errores ortográficos y de redacción que debes corregir, pero lo que más me interesa ahora es esto: Su gato Avril la única persona que siempre quiso y supo escuchar a Rebeca. Cómo que el gato es la única "persona", si lo vas a personificar no es tan simple como lo estás haciendo, lo otro, ten cuidado que no se te parezca esto demasiado a Pink Tomate y Amarilla.

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