viernes, 9 de septiembre de 2011


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Rebeca es una mujer sola.

Llena de lujos.

Aparentemente feliz.

A Rebeca nada la llena.

Quiere hablar con alguien y que realmente la escuche y le interese cada palabra que ella dice.

Sus padres siempre han decidido toda su vida.

La única decisión que ama de sus padres son sus clases de ballet.

Rebeca juega con su imaginación.

PUNTO DE GIRO

Conoce a Avril.

Se tropieza con “ese tipo”.

Se escapa por la ventana, conoce y se enamora de la vida de la noche.

NUDO

Rebeca empieza a jugar con la mente y a imaginarse historias a partir de todo lo que vivió el día que se escapo por la ventana.

Su vida empieza a desordenarse cuando empieza a salir con “ese tipo”, conoce algo de lo que sus padres tanto trataron de alejarla, le gusta y no puede evitar seguirle la corriente.

Rebeca se escapa constantemente.

Sus padres la perturban tanto, no la dejan vivir en paz.

Los días que no puede salir se encierra en su cuarto, se tira en la cama y mira al techo y empieza a vivir todo cuanto su mente la deja.

Sus padres ven raro el comportamiento de Rebeca y se asombran de su desobediencia hasta que se enteran de sus salidas.

FINAL

Encuentra en todas sus aventuras parte de su felicidad, se enamora de la vida y de varios hombres y de “ese tipo” que la llevo a cometer tantas locuras.

Rebeca uno de los tantos días que alegaba con su padre, empezó a imaginarse cosas y lo mato en su imaginación, reacciona y se da cuenta que sus juegos con la mente ya habían llegado muy lejos.

En su imaginación estaba a punto de empujar a su padre, Rebeca abre los ojos, están en el balcón y su padre esta ahí mirándola y alegando, se da cuenta que era otro de los juegos de su mente, pero su padre ya había caído al primer piso del edificio

Rebeca no soporta la muerte de su padre y mucho menos lo que hizo y muere por sobredosis con una sonrisa en su cara dándose cuenta que encontró lo que le faltaba para ser completamente feliz.

jueves, 1 de septiembre de 2011

EL DIA QUE ME ENAMORE DE UN LABIAL ROJO


Quería salir como fuera de mi casa Avril me miraba como si quisiera ayudarme pero para donde yo quería ir no lo podía llevar, como alguna veces lo hacia, quería conocer la vida libertina de la noche, quería vivir las calles, llenarme de lo que aún no conocía por el encierro y la vida tan rutinaria que me hacían vivir mis padres; me recosté en mi cama y mirando el techo empecé a pensar como iba hacer para salir de mi casa y verme con mis amigos que me explotaban cada vez que me veían pero que en cierta forma sentía que ese era el precio que debía pagar por esa otra parte de felicidad que no era la verdad muy completa pero que igual necesitaba para salir de mi tan aburridora vida.

Mirando el techo me di cuenta que escaparme seria la parte más fácil, mi ventana seria la solución perfecta, solo tenia que saltar y podía estar afuera, vestirme seria el dilema, no podía saltar con vestido, mucho menos en tacones y aunque quisiera salir me tocaba esperar a que llegaran mis padres, tenia que saludarlos despedirme de ellos y hacer que creyeran que me iría a dormir, hice lo posible para que me creyeran aunque la verdad no fue muy difícil ; eran las seis de la tarde pero yo ya quería salir de mi casa y estar en la calle, tenia que esperar a que mis padres llegaran, saludarlos, despedirme de ellos y hacer, me puse mis botas favoritas, el primer jean que vi y la primera blusa que me encontré y en la maleta empaque el vestido y los tacones, me tire por la ventana y Avril se quedo mirándome como si no supiera que él todas las noches se me escapaba, espero a que yo diera unos cuantos pasos y el condenado también se tiro por la ventana como yo lo había hecho, nos parecíamos tanto que se nos ocurrían las mismas ideas sin hablarnos.

Corrí como si alguien más me persiguiera en mi cara solo había una gran sonrisa, yo no podía creer que ya estaba en las calles, que era de noche y que alcanzaba a sentir gran parte de esa felicidad que buscaba, pare me seque el sudor de mi cara, pensé en cambiarme para encontrarme con mis amigos, pero así como estaba me sentía bien, en un estanco pedí una cerveza cerca al lugar donde siempre me tomaba un café con mis padres, no me sentía muy cómoda, pero igual me tomaba mi cerveza, salí del estanco y mientras caminaba me tomaba mi cerveza como si fuera la primera y la ultima que me fuera a tomar en mi vida, se me acabo la cerveza y yo seguía sin rumbo no quería llegar a ninguna casa solo quería estar conmigo misma, con los que se suponía que eran mis amigos no me quería encontrar, quería estar sola, seguí caminando hasta que el cielo se puso lo suficientemente oscuro, me agache para amarrarme una de mis botas que ya hace rato venia suelta cuando alce mi cabeza vi unas luces que llamaron toda mi atención, venían de un sitio en el que parecía haber mucha gente, pase la calle y decidí entrar.

Lo primero que me encontré fueron unos grandulones que se cerraron apenas me vieron pasar la calle, me les puse en frente y me dijeron:

- _Y usted para donde cree que va

- _Quiero entrar

- _Así como esta vestida?

- _Si, tiene algún problema?

- _Si, nos reservamos el derecho de admisión

- _Y que es lo tan malo que llevo puesto que no puedo entrar

- _Quizá las botas, los pantalones sucios, esa camiseta y su pelo desarreglado.

No les dije nada más, les di la espalda y lo primero que vi fue a ese tipo raro que me persiguió el día que me robe a Avril, me agarro la mano, bueno en realidad la muñeca, no me resistí a que me soltara, le seguí la corriente, me dijo - quieres entrar a ese bar? yo solo le moví la cabeza diciéndole que si, le mostré que llevaba una ropa en mi maleta, caminamos unas cuadras más y me dijo - ahí esta el baño para que te cambies, entre el baño no era muy limpio pero igual me cambie me puse mi vestido rojo con mis tacones de diez centímetros salí del baño y en los lavamanos alguien había dejado un labial lo abrí y combinaba perfecto con mi vestido era rojo, me mire al espejo, me arregle un poco el pelo, abrí de nuevo el labial lo miraba y lo miraba pero no era capas de pintarme la boca nunca lo había hecho, mis padres jamás me habían dejado, sentía que no iba hacer capas, pero esa noche yo había empezado haciendo cosas que nunca había hecho antes y no lo pensé mas y me pinte la boca, no lo podía creer, me encanto desde el momento en que empecé a deslizarlo, me enamore de ese color en mi boca, me quedo tan roja como yo quería, mi boca resaltaba en mi cara y tenía el punto perfecto de brillo, salí del baño y ahí seguía el tipo raro le toque la espalda para que se diera cuenta que ya estaba lista y puso una cara de bobo que no podía con ella yo no le dije nada, yo sabia que estaba hermosa, me cogió de la mano y no de la muñeca como la primera vez y empezamos a caminar hacia el bar. Yo no lo podía creer, mi boca estaba roja.


ESE TIPO

Ese día mientras corría no miraba para ningún lado, solo me importaba lo que llevaba en mis manos, lo que me había robado, de lo que estaba segura me haría tan feliz, y que mis padres no me dejaban tener, ya la había puesto nombre antes de ver esos ojos que no me quitaban la mirada de encima desde el momento en que abrí la puerta de la tienda sin saber en realidad lo que estaba buscando, sabia que ese nombre sería Avril aunque no sabía a quien llamaría así.

Desde el momento en que entre a la tienda sentí que alguien clavo sus ojos en mi, me miraba con desespero, sus ojos seguían cada paso que yo daba, pero aun así yo seguía ignorándolo, no tomaba ninguna decisión, los miraba a todos y de ninguno me enamoraba como él se había enamorado de mi, todos me parecían tan normales, tan comunes y corrientes y yo quería algo o alguien fuera de lo normal, solo hasta el momento en que decidí salir de la tienda porque parecía no encontrar nada de lo que me pudiera enamorar fue que esa bola de pelos grisácea casi blanca se tiro en mis brazos, cuando vi esos ojos encontré gran parte de mi felicidad, la felicidad que no tenía y que tenía que armar por pedazos, lo mire y sin pensarlo corrí hacia mi casa, me tropecé con un tipo caí al suelo no lo deje ni siquiera que me levantara, ni tampoco espere unas disculpas, ni un coqueteo con ese apretón de manos tan rápido, solo me importaba esa pequeña parte de mi felicidad que llevaba en mis manos, mientras corría nunca le hable, mi corazón iba a mil y mi respiración lo suficientemente rápida, solo le caían mis gotas de sudor y el solo me miraba como si para él salir de esa tienda y en mis brazos fuera su felicidad completa.

Mientras corría avril nunca se movió ni trato de renegar, siempre estuvo juicioso como si supiera que era lo que estaba pasando, como si me entendiera, como si se alcanzara a imaginar lo que para mi podía significar la felicidad; llegamos a mi casa, saque mis llaves y sin hacer ninguna clase de ruido abrí la puerta, cuando me di vuelta para cerrarla ahí estaba el tipo con el que me había tropezado en la calle mientras me robaba a Avril, mire por la ventana y el seguía ahí al otro lado del anden como si no fuera poco que lo hubiera ignorado, entre a mi cuarto después de ver al hombre que parecía estar loco y que sin ningún pretexto me había seguido hasta mi casa, puse Avril en debajo de mi cama en una caja para que mis padres no se dieran cuenta de que les había desobedecido, me bañe y justo cuando iba a sacar a Avril de la caja para decirle su nombre y para que por lo menos escuchara mi vos y contarle todo lo que se me ocurrió cuando vi esos ojos, entro mi mamá y de una patada Avril quedo de nuevo debajo de la cama.

Me vestí a millón y salí corriendo con mi madre, sin que me dejara hacer ninguna pregunta para saber en donde estaba, con quien estaba y que hacia, no quería que descubriera que tenía a Avril, baje corriendo las escaleras, salí y me monte al carro y ahí seguía ese tipo tan extraño, mi madre me pregunto que si sabia quien era y le conteste que jamás lo había visto, y es que por mi mente nunca paso que lo conocería en ese bar.