jueves, 1 de septiembre de 2011

ESE TIPO

Ese día mientras corría no miraba para ningún lado, solo me importaba lo que llevaba en mis manos, lo que me había robado, de lo que estaba segura me haría tan feliz, y que mis padres no me dejaban tener, ya la había puesto nombre antes de ver esos ojos que no me quitaban la mirada de encima desde el momento en que abrí la puerta de la tienda sin saber en realidad lo que estaba buscando, sabia que ese nombre sería Avril aunque no sabía a quien llamaría así.

Desde el momento en que entre a la tienda sentí que alguien clavo sus ojos en mi, me miraba con desespero, sus ojos seguían cada paso que yo daba, pero aun así yo seguía ignorándolo, no tomaba ninguna decisión, los miraba a todos y de ninguno me enamoraba como él se había enamorado de mi, todos me parecían tan normales, tan comunes y corrientes y yo quería algo o alguien fuera de lo normal, solo hasta el momento en que decidí salir de la tienda porque parecía no encontrar nada de lo que me pudiera enamorar fue que esa bola de pelos grisácea casi blanca se tiro en mis brazos, cuando vi esos ojos encontré gran parte de mi felicidad, la felicidad que no tenía y que tenía que armar por pedazos, lo mire y sin pensarlo corrí hacia mi casa, me tropecé con un tipo caí al suelo no lo deje ni siquiera que me levantara, ni tampoco espere unas disculpas, ni un coqueteo con ese apretón de manos tan rápido, solo me importaba esa pequeña parte de mi felicidad que llevaba en mis manos, mientras corría nunca le hable, mi corazón iba a mil y mi respiración lo suficientemente rápida, solo le caían mis gotas de sudor y el solo me miraba como si para él salir de esa tienda y en mis brazos fuera su felicidad completa.

Mientras corría avril nunca se movió ni trato de renegar, siempre estuvo juicioso como si supiera que era lo que estaba pasando, como si me entendiera, como si se alcanzara a imaginar lo que para mi podía significar la felicidad; llegamos a mi casa, saque mis llaves y sin hacer ninguna clase de ruido abrí la puerta, cuando me di vuelta para cerrarla ahí estaba el tipo con el que me había tropezado en la calle mientras me robaba a Avril, mire por la ventana y el seguía ahí al otro lado del anden como si no fuera poco que lo hubiera ignorado, entre a mi cuarto después de ver al hombre que parecía estar loco y que sin ningún pretexto me había seguido hasta mi casa, puse Avril en debajo de mi cama en una caja para que mis padres no se dieran cuenta de que les había desobedecido, me bañe y justo cuando iba a sacar a Avril de la caja para decirle su nombre y para que por lo menos escuchara mi vos y contarle todo lo que se me ocurrió cuando vi esos ojos, entro mi mamá y de una patada Avril quedo de nuevo debajo de la cama.

Me vestí a millón y salí corriendo con mi madre, sin que me dejara hacer ninguna pregunta para saber en donde estaba, con quien estaba y que hacia, no quería que descubriera que tenía a Avril, baje corriendo las escaleras, salí y me monte al carro y ahí seguía ese tipo tan extraño, mi madre me pregunto que si sabia quien era y le conteste que jamás lo había visto, y es que por mi mente nunca paso que lo conocería en ese bar.

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